Rentabilidad de un ETF o fondo: más allá del «he ganado un 40 %»
Cuando alguien dice que su fondo ha ganado un 40 %, la pregunta correcta es: ¿en cuánto tiempo? Un 40 % en cuatro años es una rentabilidad anual bastante distinta de un 40 % en diez. Para poder comparar inversiones con horizontes diferentes necesitas anualizar el resultado, y eso es lo que hace esta calculadora con la TAE o tasa anual equivalente, que en inversión equivale al CAGR (tasa de crecimiento anual compuesta).
TAE y CAGR: la fórmula
El CAGR se calcula como (valor final / valor inicial)1/años − 1. Si 10.000 € se convierten en 20.000 € en diez años, el CAGR es 20,1 − 1 = 7,18 % anual. Este número es una media geométrica: suaviza los altibajos y te dice qué rentabilidad constante habría producido el mismo resultado final. Por eso es la medida correcta para comparar un ETF con un depósito, con otro fondo o con tu hipoteca.
La herramienta te permite indicar el periodo en años o introducir las fechas de inicio y fin, que calculan automáticamente la duración exacta. También puedes añadir aportaciones realizadas durante el periodo y dividendos cobrados; en ese caso el cálculo es una aproximación simple que trata todo el capital como si hubiera estado invertido desde el principio. Para flujos irregulares precisos necesitarías la TIR (XIRR) de una hoja de cálculo.
El efecto de las comisiones: el TER
El TER (Total Expense Ratio) es el coste anual total del fondo, expresado como porcentaje del patrimonio. No lo pagas con una factura: se descuenta del valor liquidativo día a día, así que apenas lo notas. Precisamente por eso es tan peligroso subestimarlo. Un ETF indexado puede tener un TER del 0,07 % al 0,30 %; un fondo de gestión activa suele situarse entre el 1 % y el 2,5 %.
Imagina que dos productos obtienen la misma rentabilidad bruta del 7 % anual durante 25 años con un capital inicial de 10.000 € y aportaciones anuales de 3.000 €. Con un TER del 0,20 % acabarías con bastante más capital que con un TER del 1,50 %, y la diferencia se cuenta en decenas de miles de euros. El motivo es doble: pagas la comisión sobre un patrimonio cada vez mayor, y lo que pagas deja de generar rentabilidad compuesta. Pasa a la pestaña «Efecto del TER» y compruébalo con tus números; el gráfico incluye una línea de referencia sin comisiones.
Otros costes que debes tener en cuenta
- Comisiones de custodia y de compraventa del bróker o la plataforma.
- Diferencial (spread) entre precio de compra y venta, relevante en ETF poco líquidos.
- Error de seguimiento (tracking difference): lo que el ETF se desvía de su índice, que incluye el TER pero también otros efectos.
- Retenciones y fiscalidad: los dividendos pueden sufrir retención en origen; las ganancias tributan en el IRPF. Consulta la calculadora de fiscalidad.
- Fondos de inversión frente a ETF: en España, los fondos permiten traspasos sin tributar mientras que los ETF no; este punto fiscal puede pesar tanto como unas décimas de TER.
Cómo interpretar los resultados
El CAGR de una inversión pasada no predice la rentabilidad futura. Un periodo que empieza en un mínimo de mercado y termina en un máximo producirá cifras muy atractivas que no son representativas. Comprueba siempre las fechas elegidas y compara con el índice de referencia del mismo periodo. Si tu fondo gana un 6 % anual pero su índice ganó un 8 %, el gestor o las comisiones te han costado dos puntos al año.
Por último, recuerda diferenciar rentabilidad nominal y real: si la inflación media fue del 2,5 %, un CAGR del 6 % equivale a un 3,4 % real aproximadamente. Para proyectar el crecimiento futuro con aportaciones usa la calculadora de interés compuesto.